martes, 30 de octubre de 2007



La felicidad no se produce por grandes
golpes de fortuna, que ocurren raras veces,
sino por pequeñas ventajas que ocurren todos los días.
B.F.


Yo lo amo. Lo amo por lo que significa para mí ahora. Ni por más, ni por menos. Sólo por esto que compartimos.
Las conversaciones nuestras son lo mejor que me pasa en la vida.
Lo amo por nuestro sexo, por conducirme hasta el límite absoluto del deseo, de la pasión, de la entrega sin fin.
De alguna revista que cayó a mis manos: “Occidente es el continente de los resultados, el éxito, la cima, la meta, el Oscar, el orgasmo. La finalidad ensombrece el valor de la búsqueda. Los orientales, mucho más piolas, inventaron el Tantrismo en las épocas de la túnica y la sandalia, la idea del amor como una eterna meseta del goce y la entrega, transitado durantes horas por una pareja sin pensar en el final concreto, y hasta que las velas no ardan. El sexo hasta el agotamiento sin pasar por el orgasmo. Allí no existe la idea de un minuto después, porque el vocablo ´después´ fue reemplazado por la palabra ´siempre’.”
Digo yo: si, como vengo comprobando, se pueden tener ambas cosas, ¿por qué conformarse con menos?

1 comentario:

Luis Lema Osores [L3mOs] dijo...

Así es querida amiga y...¡¡Que viva el amor, el sexo y el orgasmo!!
Besos
L3mØs
http://musica-y-poesia.blogspot.com